Gobierno-CGT acuerdan baja general de cargas patronales

Será como parte del proyecto de ley de blanqueo laboral con el que el Ejecutivo espera formalizar a unos 300 mil empleados. La reducción de aportes ($80 mil M) será compensada por el Tesoro nacional.


El Gobierno avanzó ayer con la CGT en un esquema global de rebaja del costo laboral que, además de un blanqueo amplio con perdón de deudas para los empresarios con trabajadores informales, incluirá una reducción de las cargas patronales para todos los salarios del sector privado con un tope en torno de 10 mil pesos. Fue una de las precisiones que conversaron ayer con la cúpula de la central el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y Mario Quintana, vicejefe de Gabinete, en la reanudación del diálogo bilateral y previo a la convocatoria multisectorial de Mauricio Macri pautada para el lunes.

La rebaja de aportes será compensada por aportes del Tesoro nacional para no desfinanciar la ANSES, según les explicaron los funcionarios a los gremialistas. Por ese concepto en Hacienda estiman que las empresas destinan unos 80 mil millones de pesos al año. El mecanismo, tal como fue presentado, implicaría que el primer segmento de los sueldos (en un rango no precisado de 8.000 a 15 mil pesos) no devengará cargas patronales.

La dirigencia sindical valoró el resultado del cónclave, en particular que Triaca y Quintana ratificaran que cualquier modificación en la normativa laboral deberá ser fruto de un consenso previo.

Pareció así encaminarse una suerte de "pacto de caballeros", por el cual el Gobierno mantendrá a salvo las prerrogativas de los gremios como el monopolio de representación (consagrado en la ley sindical vigente), la preeminencia de la legislación nacional sobre los acuerdos puntuales (para evitar un efecto contagio inmediato de entendimientos como el de los petroleros en Vaca Muerta), la continuidad de las paritarias y el sostén del sistema de obras sociales. A cambio, la CGT al menos, los presentes ayer- sostendrá la paz social y allanará las aspiraciones reeleccionistas.

Triaca y Quintana confirmaron la opción del Ejecutivo por el gradualismo y los acuerdos plasmados en proyectos de ley. El principal de ellos será el de blanqueo laboral, que deberá sortear como principal obstáculo la previsible oposición peronista. Ahí será clave el compromiso con la CGT de brindar apoyo. Como había adelantado este diario la iniciativa contendrá un perdón absoluto sobre las deudas acumuladas por los empleadores por la falta de registración de sus trabajadores. También habrá un tope de entre cuatro y cinco años para el reconocimiento de los años trabajados en la informalidad, como una suerte de moratoria.

Como parte del blanqueo también se avanzó ayer en la posibilidad de crear un sistema simplificado de contratación para la relación del denominado "trabajo-trabajo": los ejemplos más usuales, un albañil que cuenta con un ayudante o un mecánico monotributista que planea contratar a un colaborador. Con el plan global el Gobierno espera en el corto plazo la registración de unos 300 mil asalariados informales.

En cuanto a las pasantías, o "prácticas formativas" como prefieren llamarles el Gobierno y la CGT, ayer se confirmó que volverán bajo el paraguas de los convenios colectivos de trabajo y que cada gremio podrá consensuar con su contraparte empresaria el segmento de oficios y labores más adecuado para apuntalar con este mecanismo.

Fuente: ambito.com   Por: Mariano Martín

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