martes, 27 de febrero de 2018

Teletrabajo y horas flex revolucionan el costo laboral de las empresas

La reforma laboral, por iniciativa de las empresas internacionales, y por los emprendedores tecnológicos, llegó de hecho a nuestro país, revolucionando los costos y cambiando totalmente los paradigmas del viejo sistema, que no solo es anacrónico, sino que hoy no da respuesta a las necesidades del mercado.
 

 
La influencia de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de organizar el trabajo ha generado en las empresas multinacionales que tienen base en nuestro país y las empresas de tecnología locales han desarrollado un nuevo modelo, al margen de nuestro modelo legal de relaciones laborales que está revolucionando el costo local y reformula el sistema a pesar de que la mentada reforma de fondo no tiene ninguna posibilidad de volver a ser tratada con razonables probabilidades de éxito.
 
Conectividad, data center, la nube, big data, capital intelectural, las TICs, e learning, flex time, flexibilidad, las apps, intranet, digitalización de todos los procesos, transformación de los documentos en registros electrónicos, firma digital, despapelización o paperless, e comerce, desburocratización, teletrabajo, condiciones de trabajo flexible, los milenians, son parte del vocabulario habitual dentro de las organizaciones, desplazando a los viejos paradigmas.
 
Los cambios que se están produciendo son revolucionarios. Veamos:
Muchas empresas que habían resuelto terminar la jornada normal al medio día del día viernes dejando la tarde libre, están literalmente suprimiendo el viernes, con lo cual se ha reducido la jornada a 40 horas semanales (8 horas por cuatro días hábiles), sin que la legislación hubiere reducido el máximo legal de 48 horas, cuando Francia, España, Italia y Alemania tienen regímenes en torno de las 35 horas semanales.
 
Las modalidades van desde el descanso pleno, pasando por conectividad para casos especiales o emergencias, teletrabajo parcial, o conexión con el celular con el equipo de trabajo. Alguna empresa que necesita cubrir los cinco días, tienen dos grupos, uno que presta su servicio de lunes a jueves y otra de martes a viernes.
 
La incorporación sistémica del teletrabajo y del home office ha llegado a niveles insólitos. Organizaciones dedicados a la informática asignan entre dos y tres jornadas por semana de cinco o seis de actividad al trabajo desde el domicilio del trabajador conectado con el equipo y cumpliendo con las mismas funciones que realiza desde las oficinas de la empresa.
 
Un caso muy interesante es el sistema de guardia activa y el de guardia pasiva. Se trata de empresas en las cuales el trabajador se encuentra dentro del establecimiento en forma ocasional, o por un lapso de cuatro (4) a cinco (5) horas durante tres a cinco días. Luego, una semana cada tres se aplica lo que se llama la guardia pasiva. En este lapso el trabajador permanece conectado a la empresa generalmente por cinco días fuera de su horario habitual, a la espera de que exista un requerimiento de un cliente. En ese momento, la guardia pasiva se transforma en guardia activa, y el trabajador se conecta generalmente a distancia, atiende el requerimiento, y luego se vuelve a desconectar, continuando con la guardia pasiva. Por el trabajo normal y habitual este trabajador cobra un salario generalmente dividido en 50% fijo y 50% variable. A su vez cobra un adicional por cada día (de 24 horas) que está de guardia pasiva. Y si se tiene que conectar y su guardia se torna activa, cobra por ese lapso horas extras al 50% en días hábiles, del 100% en días inhábiles, y con un recargo especial en horario nocturno.
 
El banco de horas que tanta oposición generó desde la CGT se está utilizando en forma más que flexible. Algunas empresas, cuando trabajan horas extras les ofrecen a los trabajadores descanso más su recargo medido en tiempo, y para muchos es más atractivo aumentar su descanso que cobrar una suma adicional.
 
Otro tanto ocurre con las jornadas dos por uno, donde se trabajan dos días 12 horas simples (sin horas extras) durante dos jornadas continuas, y se descansan 24 horas, en donde curiosamente el descanso aumento entre un 40 y un 50%. En cualquier caso, recordemos, que las variaciones de la jornada, se pueden modificar bajo la forma de sistemas en base a promedios solo a través de los convenios colectivos.
 
En síntesis, cuando las normas no cambian, se imponen los hechos, y en rigor, ellos son el sustento de las reglas que necesitamos para poder convivir y coexistir en una sociedad organizada.
 
Fuente: cronista.com   Por: Julián De Diego

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